Cuando me siento caer ante lo desconocido o creo que se perderá mi escencia... en ese momento me dibujo en colores y vuelvo a volar en las alas de mi mente y la melodía se disfraza de coraza para proteger a mi extasiado corazón

Nota

Queridas Sombras:
No se pierdan los mini cuentos de la parte inferior... siempre visibles...

lunes, 7 de junio de 2010

El limbo




Cadenas de rosas entre encajes ensangrentados, los exuberantes vuelos de mi abultado cuello se deshacen entre llamas, las cortinas de tul de mi vestido se mezclan con el abanico de época que perteneció a mi madre y crean una extraña figura a mi cuerpo desmembrado.

Mi mirada se despoja de sentido y desde el balcón veo lo que queda de mi cuerpo.

Una extraña sensación recorre mi espíritu, creo que hay algo que me arranca de mí, que me encierra en la oscuridad y que no me deja ver lo que hay a mi alrededor. Creo que muero.

Veo almas que pasan a través de mí, pero no son capaces de distinguirme, arrastran cadenas de pesares infinitos, los atan grilletes de pecados encarnados.

Avanzo en la penumbra y me siento ligera, pero pesada a la vez. De repente, los espíritus que hace poco me ignoraban, parecen más consientes de mi presencia. Ahora me miran a los ojos y el pesar y la pena iluminan sus miradas. Hay algo que reconocen en mí.

Y, entonces, mi avance se hace más lento y dificultoso, miro mis muñecas y se distingue un destello de plata, sólo un hilo. Miro mis tobillos y el pánico se apodera de mi ser; las mismas cadenas que apresan a esas almas se ciernen en mí y los grilletes comienzan a apretar y romper la carne que no es carne y pequeños hilos de plata comienzan a salir de las heridas lacerantes de mi cuerpo gris.

Ya no puedo caminar, pero hay algo que debo alcanzar, pero no sé lo que es.

En mi desesperación me arrastro hacia adelante y algo más complementa mi nueva vestimenta. De mis finas ropas, ya nada queda, ahora es la desnudez lo que cubre a mi cuerpo y un nuevo par de cadenas y grilletes plateados empujan mis manos al suelo.

Tengo tanta sed que no puedo saciar, tanta hambre que no puedo aliviar, el dolor no logra mitigar y mis heridas no quieren cicatrizar.

Tantas historias sobre la eternidad, tantas ilustraciones de un mundo perfecto lleno de bondades, tantas expectativas formadas de la gente que no sabe de lo que habla y, aquí, yo, anhelando lo que no me es brindado y lo que jamás veré, en el limbo de las almas en pena, en el infierno de la codicia y la banalidad...

Y mi cuerpo sigue quemándose...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

genial!!! lo q escribes me recuerda a las letras de las canciones de Moi dix Mois, tu y mana tienen algo en comun jeje! ;)

SETO-kun ^^

Ikarzot dijo...

deverias escribir mas amenudo echo de menos aveces tus escritos.
saludos.

ikarzot