
Atrapada en el vacío, en la desilusión, me encuentro con un ser celestial.
Una figura conocida pero a la vez divina, que me acoge y me alivia se arrodilla junto a mi, pero no logro deslumbrar su rostro, me siento protegida, calmada y sin represiones.
De pronto la luz del edén ilumina mis ojos y abre mis sentidos a la verdad, aquella sombra ya no lo es más, se ha convertido en una imagen palpable y reconocible.
Me invade la sorpresa y la desconfianza, esa imagen etérea y tranquila ahora se convierte en la razón de mi locura.
Me veo a mi misma reflejada en el arrollo, pero soy tan palpable como yo misma, pero, a su vez, tan translúcida e irreal. No logro comprender. la imagen de mi ser se pura y sin llagas, pero es lo que yo jamás he podido ser.
Me inquieta su presencia, no logro explicar el por qué de esta revelación.
¿He provocado la ira de los dioses de tal manera que han enviado a un verdugo al encuentro de mi ser profanado?
No encuentro la respuesta.
Pasa un rato y el reflejo me habla por fin.
-Has desperdiciado tu vida mortal- me dice, con una voz tranquilizadora.
Tal vez no me he equivocado, pero algo me dice que quiere algo más.
Hasta que de repente me veo como en un sueño, un sueño fugaz, que me eleva y me arranca el alma del cuerpo.
Ahora el reflejo soy yo, y lo que antes fue una sombra en el arrollo se vuelve humana y se aleja, pero yo no puedo seguirla. con cada paso que da hacia el umbral me voy desvaneciendo y mi conciencia se va junto con mi cuerpo.
Estoy aterrada, eufórica y confundida.
¿Qué es esto? ¿Es un sueño? ¿Es una pesadilla?
y por fin lo comprendo, es mi muerte pegándose a mi reflejo, abrazándolo en el infinito y mi vida alejándose con mi cuerpo, dándole una lección que no podré olvidar.
He dejado que la vida se me vaya de las manos por una secuela de crímenes contra mi propia humanidad.
Si tan solo me hubiese dado cuenta antes...
Una figura conocida pero a la vez divina, que me acoge y me alivia se arrodilla junto a mi, pero no logro deslumbrar su rostro, me siento protegida, calmada y sin represiones.
De pronto la luz del edén ilumina mis ojos y abre mis sentidos a la verdad, aquella sombra ya no lo es más, se ha convertido en una imagen palpable y reconocible.
Me invade la sorpresa y la desconfianza, esa imagen etérea y tranquila ahora se convierte en la razón de mi locura.
Me veo a mi misma reflejada en el arrollo, pero soy tan palpable como yo misma, pero, a su vez, tan translúcida e irreal. No logro comprender. la imagen de mi ser se pura y sin llagas, pero es lo que yo jamás he podido ser.
Me inquieta su presencia, no logro explicar el por qué de esta revelación.
¿He provocado la ira de los dioses de tal manera que han enviado a un verdugo al encuentro de mi ser profanado?
No encuentro la respuesta.
Pasa un rato y el reflejo me habla por fin.
-Has desperdiciado tu vida mortal- me dice, con una voz tranquilizadora.
Tal vez no me he equivocado, pero algo me dice que quiere algo más.
Hasta que de repente me veo como en un sueño, un sueño fugaz, que me eleva y me arranca el alma del cuerpo.
Ahora el reflejo soy yo, y lo que antes fue una sombra en el arrollo se vuelve humana y se aleja, pero yo no puedo seguirla. con cada paso que da hacia el umbral me voy desvaneciendo y mi conciencia se va junto con mi cuerpo.
Estoy aterrada, eufórica y confundida.
¿Qué es esto? ¿Es un sueño? ¿Es una pesadilla?
y por fin lo comprendo, es mi muerte pegándose a mi reflejo, abrazándolo en el infinito y mi vida alejándose con mi cuerpo, dándole una lección que no podré olvidar.
He dejado que la vida se me vaya de las manos por una secuela de crímenes contra mi propia humanidad.
Si tan solo me hubiese dado cuenta antes...