Cuando me siento caer ante lo desconocido o creo que se perderá mi escencia... en ese momento me dibujo en colores y vuelvo a volar en las alas de mi mente y la melodía se disfraza de coraza para proteger a mi extasiado corazón

Nota

Queridas Sombras:
No se pierdan los mini cuentos de la parte inferior... siempre visibles...

domingo, 22 de agosto de 2010

Quisiera ser...


A veces quisiera ser más valiente, ser capaz de enfrentarme al mundo y llevar a cabo lo que realmente quiero. A veces sólo quisiera cerrar mis ojos y gritar que no me importa lo que los demás piensen.

Si siguiera el curso que lleva mi vida me convertiría en una funcionaria más de la salud, le ahorraría malos ratos a mi familia y me convertiría en algo que me gusta y que los satisface, pero no sería totalmente feliz. Sé que, generalmente, la vida nos pone en situaciones las que uno no puede más que conformarse, puesto que no todo puede ser perfecto. Pero, yo quiero vivir mi vida a concho y para eso no debo seguir donde estoy.

Quiero dejarlo todo, olvidarme de lo que dice mi familia, de todo lo que me ha costado llegar hasta donde estoy, de lo que arriesgo dando ese giro radical que necesita mi vida, quiero vivir como sueño, quiero que mi instrumento sea un lápiz, que mi partitura sea un trozo de papel y mi música sea la letra que se ha formado por los fraseos de mi mente.

Creo que la literatura es mi vida y mi muerte, que es lo que me hace respirar, sentir, volar, que me libera y me retiene en la tierra, pero que no le duele soltar la rienda de mi mente para mandarla a otra constelación.

Quiero entregar mi vida a las letras y no tener que vivir en la frustración, en el desconsuelo de soñar con lo que quise, pero que nunca logré.

Quiero hacer de mi vida una larga cadena de palabras mezcladas y entrelazadas para convertirlas en una historia que valga la pena leer y que valga la pena vivir.

Quiero ser literaria y no kinesióloga…

Si tan sólo pudiera enfrentarlo y llevarlo a cabo, pero no tengo aún el valor, aunque, espero, no estoy tan lejos de tenerlo, sólo pido que no sea demasiado tarde, pues, si mañana fuera el día de mi destino final, terminaría siendo una kinesióloga frustrada y sin cojones…


Lady Carmilla, estudiante (frustrada) de Kinesiología.