En un mundo donde la vida se vuelve vacía y desconcertante, donde el día a día se hace cada vez mas exorbitante y desconocido, donde lo que ayer fue bueno y puro se desvanece y desaparece en la oscuridad de las almas putrefactas, es donde se cuestionan la decencia y la moralidad, donde se acaban las razones, donde mueren los deseos y donde nacen el horror y el sufrimiento…
Cuando la bondad abandona los sentidos, cuando se hace imposible convivir contigo mismo, cuando el horizonte solo deja una marca roja en el crepúsculo de la vanidad y la miseria me veo reflejada ante el umbral de la locura.
Abrazando sombras en la noche se desvive mi mortalidad abrigando barreras incoherentes que se desdibujan en el claro de una pradera muerta…
Somos extraños en un mundo sombrío, albergando la esperanza de una luz de reconocimiento que guíe a nuestros espíritus en la senda de la voluntad, clavando nuestros pies en el suelo de piedra filosa, que, aunque duela, nos mantiene en pie, luchando y sobreviviendo.
A menudo nos preguntamos si vale la pena seguir adelante, pero esa respuesta parece esquiva en el muro de nuestros lamentos.
Y, a pesar de que no sabemos lo que nos mantiene en movimiento, seguimos avanzando a lo desconocido, a lo doloroso, a la oscuridad.
¿Y si sólo es eso?
Apreciamos y atesoramos una vida cruel y nefasta, llena de mentira y vulnerabilidad, asquerosa y sin sentido, pero no vemos mas allá de nuestros pobres ojos débiles e ineficaces… a veces parece conveniente.
Pero a veces nos gusta, porque somos fieles corderos de la realidad aparente, porque somos incapaces de sentir algo que no sea culpa camuflada de moral y costumbre… pero yo no, yo no me caigo en el abismo de la ceguera, porque veo con claridad ahora. Veo que cada palabra se transforma en una nota, cada nota se transforma en una melodía y cada melodía se convierte en el concierto de mis sentimientos esperando por un oyente algo malicioso y con deseos de mas…
No escuches mi melodía, abraza la sombra de mi música en un susurro hambriento de tu alma famélica y recorre mi ser con tus más bajos sentidos, porque en ese instante comprenderás lo que soy.






