
Estamos unidos por una maquinaria incromprensible, atascados en la conformidad de lo que se nos dió, estamos conprometidos con lo inestable, lo efímero y lo etéreo.
Nos invaden las dudas que la razon profesa, hilando incoherencias disfrazadas de verdad.
Catapultamos sentimientos en el espacio, diseñando una galaxia artificial.
Y eso es lo que es, la propia, privada y personal galaxia de ilusiones rotas que se confunden con estrellas brillando en la oscuridad, pero se convierten en fugaces cuando las alcanza el entendimiento.
Esa galaxia se convierte en mi calvario, la cruz que he de llevar, el limbo que he de atravesar, el infierno en el que me he de quemar y el apocalipsis en el que he reinar, sola, en la oscuridad.
Al final, nada parece tan dulce y brilante, nada es tan infinito, tan recóndito o tan perpetuo, hasta mi pequeña galaxia en mi pequeño universo se apaga, se rompe, se triza, se muere y se cae... solo digamos que si fueras una fuerza... serías gravedad.
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